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viernes, 17 de abril de 2015

ALLÍ EN ESE BAR

ALLI EN ESE BAR

A
llí en ese bar estuvo Antonio cincuenta y cinco años,  le arrendó primero su padre y luego continuó él cuando se casó con  Inés.  Allí sacaron su familia adelante, también era tienda, y se cerró en 2011. Nunca tuvo televisión, ni falta que le hizo, allí lo que se despachaban eran buenas raciones de callos, oreja, manillas, calamares o chopitos y mención especial tienen los chuletones hechos a la brasa o el cocido de puchero.
Una cabeza de jabali blanca llamaba la atencion a los parroquianos

G
randes cocineros los dos, tanto Antonio como Inés, acostumbrados a grandes masificaciones de gente en las fiestas donde la plaza de delante del establecimiento se llenaba de comensales. El momento culmen de trabajo de todo el año era en septiembre las fiestas de la Virgen de Cepones, donde una autentica batalla se tenía entre los clientes por poder cenar y entre la familia trabajadora para poder atender a todo el personal y que hasta altas horas permanecía la barbacoa abierta. Raciones y mas raciones salían de la cocina que dominaba Inés  y carne a la brasa que dominaba Antonio siempre hecho con leña de encina. Un tomate partido hecho en la misma brasa coronaba un suculento chuletón. Detalle este del tomate que no se ve por ahí. La barbacoa rebosaba entonces pinchos morunos aliñados a la especialidad de la casa. Y en San Isidro no faltaba la caldereta de oveja como dios manda.  Allí en ese bar los adornos que había eran una estufa y varias cabezas de jabalí  con grandes colmillos de las cuales una de ellas era blanca y llamaba la atención al visitante.. Los arboles de la entrada, un castaño y un álamo blanco han cobijado con su frondosidad a innumerables cervezas, discusiones o cánticos  alrededor de unas mesas de piedra que transmitían frescura y sombra en verano. Una cacera El Regajo ( que se divide en las alcantarillas con la de las Animas)  que discurría entre el frontón y la plaza que se entubo en 1973 y el continuo fluir de gente al frontón que es el elemento deportivo que mejor se ha utilizado en La Losa y aun continua con su misión.
El tipismo mas autentico acompañado de musica.
  T
aberneros  de antigua escuela, que nunca te echaban por muy tarde que fuera aunque el dueño se quedase dormido en la silla, se podía cantar o tocar cualquier instrumento y nunca se molestaba a nadie. siempre despachaban la ultima consumición, siempre tenían algo de comer o cenar fuera la hora que fuera. Allí en ese bar se han hecho comidas familiares, despedidas, cenas tradicionales del ayuntamiento como la de comer unos solomillos de carne de bravo los que colaboraban en las fiestas con un guiso que solo la cocinera sabia darle el toque. Allí  nunca era tarde, allí nunca se molestaba, esa antigua usanza de taberneros sin horario fijo.
  E
n 2011 la jubilación llamó a la puerta del bar y se cerró para siempre jamás. Allí esta un hermoso edificio con ventanas y puerta resaltadas con ladrillo, allí quedan los arboles del patio y las mesas de piedra guardando mil y una historia de las muchas que han oído. Allí en ese bar se trataron temas de ayuntamiento de importancia vital como el tema del agua un problema grave que ya se ha olvidado hasta que por fin se consiguió la gran obra del trasvase de Revenga que ayudado por otros pueblos como El Espinar y la mancomunidad se consiguió. Inversión de gran envergadura que seguramente nunca se igualara. Allí con una cena se discutía para luego llevarlo al pleno. Allí se ponía en solfa a la autopista, obra que causo un gran impacto en el término, y allí principalmente se discutía entre amigos, porque una buena cena siempre hace amigos.
Esplendorosa fachada
  N
o había cartel que dijera como se llamaba el bar. No había fútbol de canal plus, por no haber no había ni televisión ( aunque algunos creen recordarla el siglo pasado ). Pero había lo que tiene que tener un bar: bebida y comida a garra pellejo. Allí en ese establecimiento la tarde siempre empalmaba con la noche y la noche ya no se sabía ni con qué empalmaba.

Castaño con su explosión de primavera
Y en San Isidro ! caldereta ! como Dios manda

La parrilla rebosaba carne