EL HOTEL DEL GENERAL
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on Francisco Pérez Fernández en
el año 1916 hizo esta casa buscando un
lugar aireado y sano para su mujer, Emilia, que estaba enferma de tuberculosis
y la fue bien por estos terrenos pues
pasaba largas temporadas y consiguió curarse su enfermedad. una placa en la
fachada principal así lo reza junto con el año de la construcción.
Don Francisco estuvo en la guerra de Filipinas y trajo de ella varios
recuerdos que cuelgan de las paredes de ingente caserón haciendo juego con
muebles de la época, la espada de un pez sierra, una tortuga o una concha
gigante aquí permanecen, como también
trajo de ese lejano país cañas de bambú para plantarlas en el jardín y aun
siguen brotando anualmente y muchos son los jardines de la Losa que se han surtido de este bambú procedentes
del lejano país de Filipinas. Parece ser que vino desanimado
de esa guerra como
todos los españoles de esa época de finales del siglo XIX que veían como el
gran imperio español se derrumbaba que durante cientos de años había estado
unido e iban perdiendo las colonias de Sudamérica y que en la literatura se
plasmó en la generación del 98. Le
gustaba mucho la caza que por estos terrenos era abundante. Para construir este
casón trajo de un convento de Extremadura toda la madera que en el hay, vigas,
puertas ventanas, aleros, todo ello muy resistente y con adornos imperecederos.
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or aquellos años a esta mansión se la
llamaba el hotel de don
Francisco, fue cuando la heredó su hijo, también llamado Francisco cuando se le
comenzó a llamar el hotel del General, dado que este tenía ese cargo en el ejército
español, director de la academia de
artillería de Segovia y gobernador militar, también aficionado a la caza como
su padre y “ buena persona que jamás hizo mal a nadie “ como recuerdan algunos
del pueblo que le conocieron, tanto que algunos contemporáneos como el señor
Adrián al que salvo de un fusilamiento
seguro le estuvo toda la vida agradecido colaborando con él y teniendo una
fuerte amistad.![]() |
| la falleba en una ventana |
A
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la hora de construir el hotel
no falta detalle, en la entrada de granito en jambas dinteles y escalones de
una sola pieza de piedra, dando paso a
un portal engorronado de diferentes colores en los cantos del suelo y en el
techo vigas labradas de la madera procedente del convento. Puertas y ventanas
resistentes que tendrán cientos de años, pues cuando vinieron ya
habían estado
en uso en la edificación anterior arruinada de casetones con manillares y
fallebas de hierro forjado que cierran las hojas de éstas. Una argolla a la
entrada donde atar las caballerías de tamaño muy grande alegra la fachada toda
hecha de mampostería de las piedras que sacaran de la misma finca pues toda
esta llena de este granito. Las vistas que tiene esta construcción son
inmejorables, pues no solo se ve la Mujer Muerta en todo su
esplendor sino el
palacio de Riofrío con toda nitidez, la catedral de Segovia, el montón de trigo
y el de paja, todo el horizonte que rozan los pinares de Santa María el valle de Ceponillos que en primavera esta
con su máxima belleza, pasando la vista por san Juan el Viejo, la cuesta la
Vega y cerrando el círculo otra vez en la sierra.
| reja procedente del convento |
| engorronado del portal |
L
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a piedra de granito nace del suelo con
auténtica ferocidad en esa finca, en algunos tramos se han labrado escaleras y
otras peñas lucen su musgo en total sintonía con el entorno.
| placa inaugural |
Medita con humildad
Cuando aquí aparques el coche
Si en destreza haces derroche
Y alarde en velocidad
Modera tu vanidad
Y sirvate de consuelo
Que sobre este mismo suelo
Cuando llegaba a esta villa
Con el cordel a esta anilla
Ataba el burro tu abuelo.

